El presidente del grupo Marsans, Gonzalo Pascual, uno de los empresarios que acompañaba a la delegación española en su misión comercial en Bombay, aseguró hoy que la India será durante los próximos meses "un destino difícil" al que viajar, ya que "después de lo vivido", la experiencia por la que han atravesado "no es la mejor carta de presentación".
Pascual, que pudo regresar a Madrid en el último vuelo del pasado jueves, al igual que la presidenta de la Comunidad de Madrid, indicó que se producirá "un bache" en el flujo turístico del país a medio plazo que terminará por reconducirse. "Creo que cuando la gente vuelva a percibir que existe cierta seguridad, los turistas volverán", señaló en una entrevista a Europa Press.
El empresario recordó cómo se recuperó el sector tras los atentados de Bali en 2002 donde perdieron la vida de 26 personas. Tres años después de los atentados, la isla de Indonesia comenzó a recuperarse del impacto sufrido en su turismo. "Siempre es brutal, pero cuando se vuelve a la normalidad se restituye el tráfico a esos destinos turísticos", afirmó.
"Por desgracia, el terrorismo ha pasado a formar parte de la vida, casi de forma cotidiana, pero por mucho que se empeñen, al final el turismo se recupera. Nosotros mismos lo hemos sufrido en nuestras propias carnes con las campañas de algunos salvajes que todos los años intentan destruir el turismo en España", señaló.
Pascual relató cómo vivió momentos de preocupación, pero añadió que la suerte hizo que no se encontrara en el hotel Oberei en el momento del ataque. "Viajábamos con el resto de la delegación española, pero de manera independiente", explicó González, por ello se dirigieron a la ciudad de Agra, al Norte del país, mientras el grueso del grupo, entre ellos Aguirre, se dirigieron a Bangalore para alojarse. "Me interesaba mucho conocer de primera mano el tema turístico", apuntó.
De esta manera, el empresario se uniría con el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid, Arturo Fernández, el presidente de la Cámara de Comercio de Industria de Madrid, Salvador Santos, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, al día siguiente cuando comenzaran las jornadas de trabajo, siguiendo el programa previsto.
GOLPE DE SUERTE.
A la vuelta de Agra, en el aeropuerto de Bombay el empresario y las personas que lo acompañaban fueron conscientes de lo que estaba pasando. "Sufrimos un retraso ya al aterrizar, unos veinte minutos antes, parece ser que comenzó el asalto al hotel. Fue una suerte terrible, si no, nos hubiera pillado allí", contó.
Ya en el aeropuerto hubo una explosión en la zona en la que aterrizan los vuelos nacionales, lo que impidió al grupo trasladarse al área internacional para intentar regresar a España. "Debido a la explosión de la bomba cortaron el tráfico y nos hicieron dar la vuelta pasando por una especie de suburbio, en una zona muy pobre. Nos preocupamos, e incluso le comenté a mi mujer: "¿nos nos estarán secuestrando?"", recordó.
"No sólo no fue así, sino que en todo momento, las personas que nos trasladaron se ocuparon de llevarnos hasta la zona internacional", reconoció el empresario, quien había llamado a Marsans para que les consiguieran cuatro pasajes en el último vuelo que salió ese día donde coincidió con el grupo de Esperanza Aguirre. "Había que salir de allí", recalcó.
Para Pascual, vivir una experiencia como la que ha compartido con el resto de empresarios es difícil pero "si algo tiene la naturaleza humana es que olvida".