Cada vez hay más políticos que tienen como pareja a otro de su misma profesión. El interés público por sus vidas privadas, es evidente y cada vez más creciente, ya que los medios de comunicación hacen eco de las relaciones amorosas de éstos o de sus problemas conyugales. En la esfera nacional tenemos parejas tan estables como el ex presidente Aznar y Ana Botella, los dos pertenecientes al Partido Popular, también a Carmen Chacón, Ministra de Defensa y Miguel Barroso, que ostenta actualmente el cargo de director general de la Casa de América en Madrid o la dinámica Celia Villalobos casada con Pedro Arriola, al que muchos consideran el actual artífice del cambio de rumbo de la actual política del líder del PP, Mariano Rajoy.
En el listado de parejas felizmente unidas tenemos dos líderes del PSOE históricos, como Carmen Hermosín y Luis Yáñez, o a Cristina Narbona y Josep Borrell. Y otras parejas más recientes como Rodrigo Rato y la periodista Alicia González, que en el pasado formó parte del gabinete de prensa del ministerio de economía, que presidía Rato. O la ex Ministra de Cultura Carmen Calvo y su novio, un ex guadaespaldas.
Por otro lado el interés mostrado por la rupturas amorosas de los políticos se ha evidenciado en los últimos días por la noticia de la separación de Felipe González y Carmen Romero. Y añadiendo alguna pareja de políticos rotas destacaremos también a Ana Mato, vicesecretaria de organización del PP, separada de Jesús Sepúlveda, Alcalde de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón o Miguel Boyer y Elena Arnedo, ginecóloga y política.
En fin relaciones amorosas entre políticos surgidas en su entorno profesional, al igual que en otros ámbitos profesionales, más habitual en la oficinas donde las parejas están a la orden del día.
Y como dice el refranero español 'dios los cría y ellos se juntan' o tal vez habría que añadir ' y también se separan'.