Txumari Alfaro se hizo popular, a finales del siglo pasado, con su programa “La botica de la abuela”, curando orzuelos con una llave hueca o dolores de muelas con corchos de botella quemados. Ahora, el popular naturópata navarro ha regresado a televisión con “Salud a la carta”, un espacio de media hora que factura La Sexta, a las 10 de la mañana, en el que también participa el cocinero Bruno Oteiza.
Dedicado a la Naturopatía, el navarro se doctoró en medicina alternativa y profundizó también en sus conocimientos de iridiología y acupuntura. Padre de dos hijas, el simpático presentador vive con su familia en Pamplona, donde ahora ha conseguido llevar una apacible vida tras, según sostiene, una época en la que el peso de la fama propició duros momentos para él y los suyos.
-Ahora que han pasado un par de meses de tu vuelta televisiva, ¿qué balance haces?
-El balance es muy positivo. Estar en televisión, sacar un libro nuevo y que a los diez días esté en el número seis de los libros más vendidos del oficio, pues es muy positivo. De todos modos, independientemente de que las audiencias nos hubieran echado a la segunda semana o no, porque los programas de lunes a viernes los mandan a tomar vientos en cuanto no funcionen a la segunda semana o al segundo mes. Creo que somos unos privilegiados por el hecho de que TVE nos mantuviera en televisión. Es una oportunidad para enriquecerme. Y ahí está el programa, porque son cosas que a la gente cada vez le interesan más. La hora es muy mala, a las diez de la mañana, compitiendo con los grandes programas de la mañana, pero, si funciona ahí, imagínate cuando nos pongan a la una del mediodía.
-¿Hay posibilidad de que cambies de franja?
-Me han comentado la idea de poner algún programa en sábado o domingo, así, de relleno, para ver como responde la gente.
-Ahora te vemos en La Sexta
-Bueno, hasta enero estuve con la productora de Ana Rosa Quintana, que nos iba como un tiro porque duplicaba la audiencia, porque era por la tarde. Esa hora era muy buena para mí, porque está mi público, mi gente, la mujer a la que me dirijo. El 75 por ciento de mi público son mujeres de 25 a 65 años. Y ahí funcionaba bien. Luego, cuando estuve con Ana Rosa, en su programa, no duplicaba, pero le subía unos cuantos puntos la cadena, porque la mañana también es mi hora, a la una, que era cuando lo hacia. Cuando me dijeron de trabajar y hacer un proyecto para La Sexta, lo tuve que dejar, porque tuve que movilizar a todo mi equipo. Ten en cuenta que hay que poner un trasatlántico en marcha. Yo tengo dice colaboradores entre médicos, farmacéuticos, biólogos, botánicos, documentalistas, que nos reunimos para ver que temas sacamos o qué es lo que hacemos. Había que preparar rápido cuarenta programas para tenerlos ahí y poderlos emitir de octubre a noviembre. Así, que poner ese trasatlántico en marcha, empezar a trabajar, a documentarse, a ver en que época salimos, por que también hacemos tratamientos para enfermedades estacionales. Y luego terminando el libro de “prevención y tratamiento de la resaca” y “las algas como el futuro de la humanidad”, como el futuro del mundo, porque no va a haber tierra para cultivar verduras.
-Vuelves, como siempre, dando consejos. ¿Cómo se siente uno aconsejando a la gente?
-Me siento muy cómodo, porque es como que “se junta el hambre con las ganas de comer”, porque es lo mío, es lo que he mamado siempre. Yo empecé en el 87 en televisión, pero mucho antes hacia programas de radio en radio Nacional de España, como “Un paseo por la salud”, donde había una sección que se llamaba “La botica de la abuela” y hacía exactamente lo mismo, pero por la radio, hasta que alguien pensó que esto podía funcionar en televisión, que podía ser “el Arguiñano de la salud”, y fuimos a TVE y fue un boom en esos años.
-¿También das consejos en tu vida cotidiana, a los que te rodean?
-Cuando voy a una cena o a una comida creo que es hora ya de descansar, de hablar de chicas, de fútbol, de política. Pero siempre me dicen “Txumari, he oído que para esto es bueno esto otro, que ha salido esto que ayuda a no se qué” y, al final, me están todo el día preguntando, así que al final lo aceptas y lo asumes. Pero yo estoy muy feliz y mis amigos están encantados. Y cada vez que conozco a alguien o me presentan a alguien y vamos a comer por ahí, pues también me preguntan. Pero vamos, lo aceptas, porque yo ya llevo 25 años en esto. Al principio me costaba un poco, igual que la fama. Al principio fue muy duro y no me gustaba nada.
-¿Te sentías incómodo?
-Era horroroso, me paraban en los pasos de cebra, se levantaban las faldas, me enseñaban las ingles, se sacaban una teta... Es verdad. Se levantaban la melena y me decían “mira lo que me ha salido aquí”. Era terrible. Y estaba cenando y si no eran veinte o 25 autógrafos y ocho o diez fotos las que me tenía que hacer, pues no era ninguno. Ahora ya no, la gente me tiene más visto en Pamplona y cuando me ve es más tranquila y me dejan en paz. Pero al principio fue duro, para la familia y todo.
-¿Cómo lo llevan los tuyos?
-Ahora muy bien, ahora nada, lo malo era al principio. Luego estuve en Antena3 y en Telecinco y ningún problema. Lo malo era al principio, cuando estuve en TVE, que fue muy duro. Pero ahora estoy encantado, porque ahora te respetan y te admiran, y muchos me dan agradecimientos. Todos los días camino veinte kilómetros y voy por unos pueblecitos alrededor de Pamplona donde sale la gente a agradecerme y a decirme cosas.
-¿Crees, por lo que te dice la gente, que tus recomendaciones, realmente, se llevan a cabo?
-Sí claro. Ten en cuenta que si no fuera para agradecerme, ¿qué molestia se van a tomar para mentor y decir que han hecho algo que les ha ido muy bien y que no es cierto? Son los ojos de la gente que te dicen y te agradecen los consejos que les das.
-¿Cuál es tu remedio estrella?
-Yo creo que no hay un remedio estrella. La estrella en sí es el concepto de que remedios que funcionaron hace un montón de tiempo y que iban a quedar olvidados en el baúl de los recuerdos, pues los hemos rescatados. Esto es como una antropología médica y, ahora, en vez de molestar a un médico por un pinchazo de garganta, pues puede acudir a un remedio natural, casero y tradicional. Son cosas que son muy sencillas.
-Das muchos consejos pero ¿sufres de algo?
-Hombre, claro, como todos los mortales. Yo tuve una peritonitis y los médicos me salvaron la vida. Yo viajo muchísimo por países tropicales y he cogido varios virus. Yo he dado 50 veces la vuelta al mundo, porque en un año podía atravesar el Atlántico unas 10 veces. Y bueno, esto te deja a veces un poco débil, el virus me cogió y me tuvieron que operar de peritonitis.
-¿Eres el primero en probar tus remedios?
-Normalmente intento probar todos. Yo no he tenido muchos problemas como colesterol, tensión o azúcar alto, pero lo intento. Yo soy un deportista nato, camino todos los días, no fumo, no bebo, tomo, como mucho, cava... llevo una vida muy sana. Me encanta cuidarme y me encanta comer sano, como muchísima verdura. Esto no significa que un día me invites a tu casa y hagas un cordero y yo no lo pruebe, yo como un poco de carne, pero en mi casa, ni en Navidades ni en San Fermines te vas a encontrar con un cochinillo o algo así.
-Tu familia, ¿sigue tu ritmo?
-Sí, claro, y mis consejos también. Mi hija es bióloga médico, con el doctorado en homeopatía. Así que siguió mis pasos. Mi hija pequeña es enfermera y ahora está haciendo fisioterapia, aunque es la más carnívora de todos.
-¿Estabas llamado a ser famoso?
-No te puedes imaginar las veces que me negué a salir en televisión con la primera productora con”La botica de la abuela” en TVE. Lo rechacé muchas veces pese a que decían que tenían 106 candidatos, y que fue TVE la que eligió mi vídeo por mi dinamismo y mi carisma. Pero tuvo que pasar un año largo para que me decidiera a hacer el programa.
-Visto desde lejos...
-Me parece que soy un privilegiado, porque Dios sacó de entre las nubes su dedo y tocó mi cabeza y dijo “éste es”. Y dicen, que, en la vida, todo lo que tú lanzas, vuelves, y esto es la natural consecuencia de toda una vida lanzando. Porque también he ayudado en hospitales, psiquiátricos aquí en Pamplona, cantando, haciendo obras de teatro en Navidad... A mí me ha gustado mucho ayudar siempre a los demás. Con mis años me he dado cuenta de que, aunque a veces tarda, la vida te pone en el lugar que te mereces.