Victoria Abril vuelve a ser Gloria Muñoz en “Sólo quiero caminar”, la nueva cinta de Agustín Díaz Yanes, un largometraje de acción que recupera al personaje de “Nadie habla de nosotras cuando hayamos muerto” quince años después junto a tres mujeres más de armas tomar: Ariadna Gil, Elena Anaya y Pilar López de Ayala. La actriz regresa a España para promocionar la película y hablarnos de su nuevo bebé musical, “Olalá!”, un nuevo disco que fusiona la canción francesa que puso banda sonora a la juventud de Victoria en París con el flamenco de su Andalucía natal. Como ella misma nos cuenta, lleva veinte años viviendo a los pies de la Torre Eiffel, se fue por amor y se quedó por respeto. Aquí solo queda echarla de menos.
-Vuelves a los orígenes con esta nueva cinta...
-Así es, recuperamos al personaje de Gloria Duque al que interpreté en “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” pero sólo para pasar la alternativa, esa cosa tan torera que tiene Tano (Agustín Díaz Yanes). Gloria con esta película da la alternativa a estas actrices tan maravillosas con las que comparto cartel. Ha sido doloroso volver a interpretar a este personaje pero el sacrificio era necesario.
-¿Ha sido un rodaje muy físico?
-Mucho, han sido dos meses muy físicos pero eso me encanta, he intentado aportarle toda esa necesidad de acción que tenemos las mujeres, tanto en el cine como en la vida real. Normalmente hablamos mucho pero se hace raro que nos toquen escenas de acción. Aquí en cambio la primera media hora ni se me oye la voz y eso es algo que le tengo que agradecer a Tano, el haber creado no una sino cuatro mujeres de acción, cuatro Magdalenas cargaditas de razones que tienen que salir adelante, cuatro supervivientes unidas por la cárcel, el miedo y el amarillo de la mala suerte.
-¿Cómo te has enfrentado al reencuentro con un personaje al que no interpretabas desde hace quince años?
-Muy bien, por primera vez he empezado a rodar con un personaje que ya estaba construido, no he tenido que empezar siendo gaseosa para luego descubrir quien era y de donde venía sino que ya lo sabía, mi personaje tenía hasta carnet de identidad. Ha sido maravilloso.
-Superviviente y ahora también madraza...
-Sí, ahora Gloria tiene un maravilloso hijo, un boqueroncito traído de Málaga con el que he disfrutado mucho en el rodaje, hasta se me salía el acento estando con él. He tenido mucha suerte con el casting.
-¿De todas las mujeres a las que has interpretado hay alguna más a la que te gustaría rescatar?
-No lo sé, estos son pequeños regalitos que te llegan de repente cuando menos te los esperas. No sé si es bueno mirar hacia atrás. A mi no me gusta volver la vista atrás, ni si quiera para coger carrerilla. Cuando miras atrás te encuentras siempre con la decepción. Siempre depende de quien sea el papá, eso es lo que tienen los hijos.
-Últimamente te reencuentras con grandes amigos en todos tus trabajos...
-Sí pero eso es algo que siempre he hecho, tanto con Aranda como con Agustín Díaz Yanes, a los directores que se ocupan de las mujeres hay que ciudarlos como si fueran la niña de nuestros ojos porque son muy pocos. Lo que a mi me gustaría ahora es trabajar con toda esa gente nueva a la que apenas conozco, me quejo de trabajar sólo con clientes. Es difícil captar la atención de los jóvenes directores, no saben que hacer con mujeres de más de cuarenta años.
-¿Se puede atrever un director novel a contactar contigo?
-Por su puesto, me gustan los estrenos, la primera vez de alguien tiene algo especial, una cosa que nunca volveremos a encontrar ni él ni yo. El año pasado hice cuatro películas con directores noveles, dos en España y dos en Francia, me encanta la inexperiencia.
-¿Has preparado el personaje de alguna forma especial?
-No, Gloria piensa y prepara el golpe pero no lo ejecuta. Me he concentrado en saber hacer bien mis túneles para que fiera creíble, aprendí como se cava, la mejor manera de sacar la tierra y demás. Lo mío ha sido el mundo subterráneo.
-¿No os enseñaron a disparar?
-No, las pistolas están muy controladas. Tienen que ser reales así que te las dan justo antes del rodaje y casi se para el mundo antes de que las cojas. Viene un señor, te enseña el cargador vacío, te la da y disparas. He disfrutado mucho, me gusta mucho la acción, soy una mujer hipermotriz y como tal es la acción lo que me carga las pilas.
-¿Alguna vez has fantaseado con la idea de cometer algún delito?
-Apetecer siempre me ha podido apetecer pero he tenido más deseos de morir que de matar a lo largo de mi vida.
-¿Cuándo te vamos a ver cantando aquí en España?
-No lo sé, voy a intentarlo con todas mis fuerzas, mi nuevo disco forma parte de mi vida en España. He escogido las canciones de mi juventud en París, la Chanson d´amour, y las he amalgamado con los recuerdos del flamenco de mi infancia en Andalucía. El resultado ha sido un segundo bebé musical con el que por primera vez se fusionan estos dos estilos. Se llama “Olala!” y tiene alma francesa pero su corazón es gitano.
-¿Cómo defines París?
-Uff, no se si puedo definirlo. Me fui por amor y me quede por respeto, después de veinticinco años allí sigo viviendo a los pies de la Torre Eiffel.
-¿Qué te une a Gloria Duque?
-La acción, que está también dentro de mi y que al igual que ella soy madre, he tenido la suerte de tener dos bambinos maravillosos.